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CONOCIENDO EL FUTSAL
Artículo enviado por Christian Meloni
(DT de Ferro y Asistente Selección Nacional Juvenil Sub 21)
ENTRENABILIDAD DE LA RESISTENCIA
EN
EDADES TEMPRANAS
La
resistencia es una de las cualidades físicas básicas o capacidades
condicionales que tiene como sustrato morfo-funcional el sistema porta-oxígeno
y por lo tanto, la mejora y
desarrollo de los aparátos cardiovascular , respiratorio y el sistema metabólico.
Su
objetivo principal es que los jugadores soporten cargas de trabajo de larga
duración, y mediante el entrenamiento, prolongar el máximo tiempo
los esfuerzos propios del juego minimizando la fatiga.
Su desarrollo fisiológico evoluciona de forma progresiva desde edades tempranas hasta los 18 años, pasando por una serie de etapas donde se deben adaptar las cargas, el volúmen, la intensidad, los sistemas de entrenamiento y los contenidos para formar una base sólida al futuro jugador adulto y no afecte negativamente el proceso evolutivo del niño. El entrenamiento de la resistencia, especialmente la aeróbica, debe constituir una parte del entrenamiento y no debe destacarse de forma singular, aunque no podemos suprimir las necesidades de un desarrollo sistematizadas.
Introducción
Las investigaciones respecto al desarrollo de la capacidad de resistencia
infantil anteriores a 1975 realizados por Hollman (1973), Fomin-Filin y otros
(1975), partían de la base de no ejercitar la resistencia aeróbica hasta la
edad de 10 años.
Investigaciones posteriores demostraron que una adecuada ejercitación
a partir de los 8 años estimulaba la hipertrófia del músculo cardíaco
lo que permite incrementar su capacidad (Hollman y otros, 1978).
Keul (1982) afirma que la capacidad aeróbica del niño puede incrementar
en un 50% mediante una ejercitación óptima en grupos de entrenamiento sistemático.
Martin (1982) realiza un estudio favorable a la ejercitación de la
resistencia aeróbica en edades tempranas, ya que existe una relación positiva
entre el tamaño y el peso del jóven frente al trabajo implicado en los
recorridos y desplazamientos en relación al volúmen máximo de oxígeno
consumido por kilogramo de peso corporal.
Otro autor, Kindermann (1978) constata en este sentido, que los niños
son aptos para el trabajo de resistencia, siendo capaces de mantener una
intensidad elevada durante un tiempo de trabajo prolongado sin sufrir trastornos
negativos.
Entrenabilidad
y edad
La ejercitación de la resistencia la podemos empezar a trabajar a partir
de los 8 años, siempre y
cuando fomentemos tareas para su desarrollo de forma aeróbica general y que
implique una carga de los grandes grupos musculares como: juegos de carrera,
nadar, montar en bicicleta, recorridos, circuitos...la carga de trabajo debe ser
de forma continua y no menos de 3’ minutos aconsejando una duración superior
5’-7’ minutos pero a una intensidad del 50 al 70% de la capacidad máxima
aeróbica. Es importante en estas edades y en la siguiente etapa no hablar de
distancias a recorrer ya que la motivación por competir altera las intensidades
de trabajo.
A estas edades los metabolismos aeróbicos se utilizan más tarde, de
forma que el umbral anaeróbico queda desplazado y solo sobrepasado en una fase
de esfuerzo muy elevado, llegado a este punto el propio jugador regulará por sí
mismo éste momento, bajando el ritmo de trabajo.
Durante la etapa comprendida entre los 10 y 12 años hay un crecimiento
mantenido de la capacidad de resistir esfuerzos continuos de baja intensidad, ya
que los controles cardiovasculares indican que ha esta edad pueden afrontar con
comodidad esfuerzos aeróbicos, aunque éstos tengan que ser atendidos con una
frecuencia cardíaca alta.
Esta circunstancia puede explicarse por el grado de desarrollo del
sistema cardiorespiratorio en relación con el peso corporal. Recordemos que,
mientras a los 6 años el corazón humano pesa 4-5 veces más que el del recién
nacido, a los 10 años pesa ya 8 veces más, para llegar a 10-12 veces más a
los 18 años en el que alcanza la madurez fisiológica total.
En cambio, la pulsación alta se explica porque, además de tener el
corazón más pequeño, el desarrollo de la aorta y la red capilar periférica
es algo más lento que el del órgano cardíaco a estas edades, aunque por otro
lado, algunos investigadores han encontrado que el metabolismo aeróbico es en
niños de 8 a 12 años, es superior en algunos aspectos al de los adultos.
A partir de los 13-14 años se abre un paréntesis de mejora de esta
capacidad, en opinión de la mayoría de investigadores y en base a los
controles cardiovasculares usuales acusan valores de estabilización e incluso
de retroceso para resistir esfuerzos continuados respecto a la etapa anterior.
Este fenómeno de “fatiga fisiológica” coincide con el peíódo de la máxima
aceleración de la madurez sexual.
Antes de la pubertad, según Ästrand el consumo máximo de oxígeno no
es significativamente diferente entre chicos y chicas de la misma edad y de
igual peso corporal, aunque en la pubertad es más elevado entre las chicas, lo
que explica que ellas apelen más rápidamente al sistema anaeróbico-láctico
(recordemos que cuando
Superada la anterior etapa de fragilidad, la capacidad de resistencia aeróbica
aumenta progresivamente y de manera notable desde los 15 años hasta los 17 años,
para acceder al 90% del total fisiológico al final de esta etapa. Estudios
realizados por Reindell y colaboradores ratifican
que la madurez funcional cardíaca no se manifiesta a su máximo nivel hasta los
19 años o más. Algunos autores manifiestan que el aumento de los niveles de
testosterona en sangre entre los 15 y 17 años trae consigo una inducción enzimática
que mejora la capacidad para esfuerzos de tipo anaeróbico, es decir, que
apartir de esta esdad, podemos introducir entrenamientos de tipo anaeróbico,
teniendo muy presente que esta capacidad es muy inferior a la de los adultos.
Para finalizar, recordaremos la experiencia realizada por Ästrand a dos gemélos univiterinos de esta edad, sometiendo a uno de ellos a un entrenamiento predominantemante anaeróbico y al otro, aeróbico. Al final del experimento, a los 21 años de edad, el primero que ofrecía una mayor capacidad de rendimiento hasta ese momento, se estancó, a favor del segundo, que supero al primero tanto en la capacidad de resistencia aeróbica como anaeróbica.
Xavier
Palau
Licenciado
en Educación Física
Preparador
físico de Fútbol sala
Profesor
de la Escuela Catalana de Entrenadores de Fútbol sala
Entrenador
Nacional de Atletismo
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