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CONOCIENDO EL FUTSAL

**** Sección especial de artículos de táctica, técnica, preparación física y mucho más ****

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Artículo enviado por Christian Meloni

(DT de Ferro y Asistente Selección Nacional Juvenil Sub 21)

"Características y requerimientos psicomotrices en el Futsal Infantil"

Prof. Germán Andrín García
Preparador Físico Selección Venezuela FutSal
germanandrin@hotmail.com

Es de suma importancia conocer las características y necesidades de los salonistas a quienes estamos entrenando; partiendo de su Edad cronológica vs. Edad biológica (la cual esta determinada por su nivel de maduración), de sus requerimientos psicomotrices (determinados por las “Fases Sensibles” de cada una de las cualidades físicas), de la etapa en la ”Vida deportiva” en que se encuentren (Iniciación-Desarrollo-Rendimiento-Alto Rendimiento) y del rendimiento o desarrollo actual como de sus proyecciones futuras.
Es por ello que un concepto que debemos tener bien claro a la hora de trabajar con salonistas infantiles (entre 8 y 12 años aprox.), es que “Los niños no son adultos en miniatura” tienen características biológicas y psicológicas con necesidades muy diferentes a las de un salonista juvenil o adulto. Partiendo de esta base debemos establecer objetivos de trabajo específicos, para los cuales debemos planificar los medios y métodos más idóneos, como también las estrategias pedagógicas más adecuadas para ellos.
Vamos a enmarcar a los “Salonistas infantiles” en niños de entre 8 años y 12 años aproximadamente (Periodo Pre-Puberal); en donde la edad superior puede variar de acuerdo al sexo y al momento de su maduración. La Pubertad es un momento importante en la maduración del niño, ya que marca un “Despegue Hormonal” el cual desencadena una serie de cambios biológicos muy pronunciados.

Cuadro 1. Periodos evolutivos determinados por la maduración biológica.

La orientación y los objetivos del entrenamiento en estas edades estarán determinados fundamentalmente por las cualidades físicas que se encuentren en su “Fase Sensible” y por sus características psicológicas. Al hablar de Fase Sensible denominamos al periodo en el cual una determinada cualidad física tiene una entrenabilidad mayor a la habitual; es decir, que tendrá mejoras importantes en su desarrollo si se la estimula o entrena adecuadamente dentro de ese lapso sensible de tiempo.

Cuadro 2. Fases sensibles de las diferentes capacidades a desarrollar.

El Cuadro 2 que nos presenta las capacidades a desarrollar y las edades cronológicas; nos indica el inicio de las Fases Sensibles (edades coloreadas en Azul Claro), la plenitud de cada Fase Sensible (edades coloreadas en Azul oscuro) y el momento en que merma las Fase Sensible (edades coloreadas en Azul Claro) de las diferentes capacidades motoras.
Como podemos ver entre los 8 y 12 años el niño tiene una gran aptitud para desarrollar sus capacidades coordinativas, por lo tanto debemos planificar una gran cantidad y variedad de acciones motrices básicas, las cuales serán el cimiento para el futuro desarrollo técnico específico. Además el niño tiene una excelente predisposición motriz para el desarrollo de las habilidades motoras o de aprendizaje motor (técnicas o gestos deportivos), siendo este un momento clave para la adquisición de hábitos motores (buenos o malos); por lo que debemos orientar la enseñanza a la ejecución correcta en las actividades realizadas.

El niño en estas edades es energéticamente anaeróbico aláctico, teniendo una gran capacidad para el desarrollo de la velocidad de reacción y de movimiento; debiendo entonces estimular la ejecución de gestos o acciones motrices a la mayor velocidad posible y de una duración no mayor a 6-8 segundos durante las actividades realizadas, estableciendo así, patrones motores máximos antes que el S.N.C. se fije funcionalmente por completo.

La flexibilidad es otra de las cualidades físicas predispuestas a mejorar marcadamente si la estimulamos en forma adecuada en estas edades, ya que una vez pasada la pubertad decrecerá su desarrollo debido a los cambios orgánicos producidos por el despegue hormonal puberal.

En cambio los desarrollos generales de la resistencia y de la fuerza tendrán su fase sensible en el periodo puberal y post-puberal fundamentalmente (ver cuadro 2). Lo que no quiere decir que no la estemos estimulando secundariamente durante las actividades planificadas para el desarrollo de las cualidades antes mencionadas. Sin embargo, antes de la pubertad el niño no tiene la madurez biológica suficiente para adaptarse favorablemente al entrenamiento sistemático de estas cualidades físicas, y producir los cambios anátomo-fisiológicos que denotarán las mejoras del rendimiento.

Los niños a estas edades tienen poca capacidad para mantener la “Atención”, motivo por el cual la distracción es una característica habitual y natural en ellos. Solo podrán mantener su atención o concentración de manera continua, en aquellas actividades que sean de su interés o que les despierte alguna inquietud. Evitemos entonces la “monotonía” en las actividades realizadas y planifiquemos de acuerdo a sus necesidades e intereses, para lo cual será necesario escucharlos y darles participación.

Un elemento siempre presente en el niño es el “JUEGO”, siendo este, parte de su vida cotidiana. Por lo tanto el contenido Lúdico-recreativo debe estar siempre presente de una u otra forma en las actividades realizadas, sin olvidar los objetivos perseguidos con las mismas. La “Diversión” será el condimento que nos asegurará el éxito en la formación y preparación de nuestros jóvenes salonistas. El niño que se divierte aprende más fácilmente y de esta forma le estamos garantizando el éxito, adaptando el deporte a las exigencias del niño y no el niño a las exigencias del deporte.

Y para finalizar enmarquemos una realidad del deporte actual: “La Especialización Temprana” que no es más que trasladar los objetivos y la metodología del entrenamiento de salonistas de Alto Rendimiento al de un salonista en formación.
Esto quizás logre darnos algunos “campeones precoces” (en una etapa donde los resultados son secundarios), pero también conllevará a futuros estancamientos del rendimiento y a posibles deserciones deportivas, producto de una exigencia prematura e innecesaria para la cual no lo hemos preparado.

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